domingo, 2 de diciembre de 2012

Independencia de México


La Independencia de México fue la consecuencia de un proceso político y social resuelto por la vía de las armas, que puso fin al dominio español en los territorios de Nueva España. La guerra por la independencia mexicana se extendió desde el Grito de Dolores, el 16 de septiembre de 1810, hasta la entrada del Ejército Trigarante a la Ciudad de México, el 27 de septiembre de 1821.
El movimiento independentista mexicano tiene como marco la Ilustración y las revoluciones liberales de la última parte del siglo XVIII. Por esa época la élite ilustrada comenzaba a reflexionar acerca de las relaciones de España con sus colonias. Los cambios en la estructura social y política derivados de las reformas borbónicas, a los que se sumó una profunda crisis económica en Nueva España, también generaron un malestar entre algunos segmentos de la población.
La ocupación francesa de la metrópoli en 1808 desencadenó en Nueva España una crisis política que desembocó en el movimiento armado. En ese año, el rey Carlos IV y Fernando VII abdicaron sucesivamente en favor de Napoleón Bonaparte, que dejó la corona de España a su hermano José Bonaparte. Como respuesta, el ayuntamiento de México —con apoyo del virrey José de Iturrigaray— reclamó la soberanía en ausencia del rey legítimo; la reacción condujo a un golpe de Estado contra el virrey y llevó a la cárcel a los cabecillas del movimiento.
A pesar de la derrota de los criollos en la Ciudad de México en 1808, en otras ciudades de Nueva España se reunieron pequeños grupos de conjurados que pretendieron seguir los pasos del ayuntamiento de México. Tal fue el caso de la conjura de Valladolid, descubierta en 1809 y cuyos participantes fueron puestos en prisión. En 1810, los conspiradores de Querétaro estuvieron a punto de correr la misma suerte pero, al verse descubiertos, optaron por tomar las armas el 16 de septiembre en compañía de los habitantes indígenas y campesinos del pueblo de Dolores (Guanajuato), convocados por el cura Miguel Hidalgo y Costilla.
A partir de 1810, el movimiento independentista pasó por varias etapas, pues los sucesivos líderes fueron puestos en prisión o ejecutados por las fuerzas leales a España. Al principio se reivindicaba la soberanía de Fernando VII sobre España y sus colonias, pero los líderes asumieron después posturas más radicales, incluyendo cuestiones de orden social como la abolición de la esclavitudJosé María Morelos y Pavón convocó a las provincias independentistas a conformar el Congreso de Anáhuac, que dotó al movimiento insurgente de un marco legal propio. Tras la derrota de Morelos, el movimiento se redujo a una guerra de guerrillas. Hacia 1820, sólo quedaban algunos núcleos rebeldes, sobre todo en la sierra Madre del Sur y en Veracruz.
La rehabilitación de la Constitución de Cádiz en 1820 alentó el cambio de postura de las élites novohispanas, que hasta ahí habían respaldado el dominio español. Al ver afectados sus intereses, los criollos monarquistas decidieron apoyar la independencia de Nueva España, para lo cual buscaron aliarse con la resistencia insurgente. Agustín de Iturbide dirigió el brazo militar de los conspiradores, y a principios de 1821 pudo encontrarse con Vicente Guerrero. Ambos proclamaron el Plan de Iguala, que convocó a la unión de todas las facciones insurgentes y contó con el apoyo de la aristocracia y el clero de Nueva España. Finalmente, la independencia de México se consumó el 27 de septiembre de 1821.
Tras esto, Nueva España se convirtió en el Imperio Mexicano, una efímera monarquía católica que dio paso a una república federal en 1823, entre conflictos internos y la separación de América Central.
Después de algunos intentos de reconquista, incluyendo la expedición de Isidro Barradas en 1829, España reconoció la independencia de México en 1836, tras el fallecimiento del monarca Fernando VII.


Miguel Hidalgo con estandarte.jpg






Las Reformas borbónicas

Las Reformas borbónicas fueron los cambios introducidos por los monarcas de la dinastía borbónica de la Corona EspañolaFelipe V de España|Felipe V]], Fernando VI y, especialmente Carlos III; durante el siglo XVIII, en materias económicas, políticas y administrativas, aplicadas en el territorio peninsular y en sus posesiones ultramarinas en América y las Filipinas. Estas reformas de la dinastía borbónica estaban inspiradas en la Ilustración y, sobre todo, se enmarcaban dentro del nuevo poder de las elites locales y aumentaban el control directo de la burocracia imperial sobre la vida económica. Las reformas intentaron redefinir la relación entre España y sus colonias en beneficio de la península. Aunque la tributación aumentó, el éxito de las reformas fue limitado; es más, del descontento generado entre las elites criollas locales aceleró el proceso de emancipación por el que España perdió la mayor parte de sus posesiones americanas en las primeras décadas del siglo XIX.
                                         


                               

EN LA NUEVA ESPAÑA FUERON LA SERIE DE CAMBIOS POLITICOS ECONOMICOS ECLESIASTICOS, MILITARES APLICADAS POR LOS BORBONES EN LEL TERRITORIO DE LA NUEVA ESPAÑA SE DIERON AL COMIENZO DEL SIGLO XVIII APARTIR DEL CAMBIO DE VDINASTIAS DE AUSTRIA POR LA DE BORBON ESTAS REFORMAS BUSCABAN REMODELARTANTO LA SITUACION INTERNA DE LA PENINSULA COMO SU RELACION CON LAS COLONIAS AMBOS PROPOSITOS RESPONDIAN A UNA NUEVA CONSEPCION DEL ESTADO QUE CONSIDERABA COMO PRINCIPAL TAREA REABSORVER TODOS LOS TRIBUTOS DEL PODER QUE HABIA DELEGADO EN GRUPOS Y CORPORACIONES Y ASUMIR LA DIRECCION POLITICA , ADMINISTRATIVA Y ECONOMICA DEL REINO.
Memoria 2010AL PARECER LOS REFORMADORES BORBONICOS , ENCABEZADOS POR GALVEZ, NO TENIAN UNA VISION COMPLETA DEL SISTEMA ECONOMICO DE LA NUEVA ESPAÑA AUN QUE ES CIERTO QUE MUCHOS ALCALDES MAYORES ERAN CORRUPTOS Y ABUSABAN DE SU AUTORIDAD.


La Nueva España


El virreinato de Nueva España fue una entidad territorial integrante del Imperio español, establecida por la Corona durante la etapa de su dominio en el Nuevo Mundo, entre los siglos XVI y XIX. Fue creada tras la conquista de los pueblos indígenas establecidos en la zona meridional de América del Norte.
La conquista se inició en 1519 y propiamente no concluyó sino hasta mucho después, pues el territorio de Nueva España siguió creciendo hacia el norte, a costa de los territorios de pueblos indígenas del desierto, algunos de los cuales nunca fueron sometidos por los españoles. La conquista de Nueva España tuvo uno de sus momentos más importantes con la derrota de México-Tenochtitlan por parte de las tropas de Hernán Cortés en 1521. El virreinato de Nueva España fue creado oficialmente el 8 de marzo de 1535. Su primer virrey fue Antonio de Mendoza y Pacheco, y la capital del virreinato fue la Ciudad de México establecida sobre la antigua Tenochtitlan.
El virreinato de Nueva España llegó a abarcar los territorios de España en NorteaméricaCentroaméricaAsia y Oceanía. La organización del territorio se originó a partir de las encomiendas, que eran otorgadas preferentemente a aquellos conquistadores que participaron en la conquista de México, y por ello los encomenderos tenían el poder absoluto y se encargaban de organizar el trabajo de sus habitantes en sus respectivas demarcaciones. Los recursos minerales hallados bajo el suelo de la Nueva España, con importantes centros mineros como GuanajuatoSan Luis Potosí e Hidalgo, constituyeron una de la más grandes fuentes de riqueza para la corona, utilizadas en Europa para financiar gastos de Estado, costes de guerras o para acuñar moneda circulante. El virreinato también fue uno de los principales puntos de occidentalización en América.
Las principales actividades económicas del virreinato fueron la minería, la agricultura (maízcacao y otros productos originarios de la antigua Mesoamérica), la ganadería (introducida por los europeos, quienes trajeron la mayor parte de los animales criados) y el comercio (limitado únicamente a las posesiones españoles, acto de mercantilismo). Otro elemento importante en el desarrollo de la Nueva España fue el papel jugado por la Iglesia católica, que logró un gran poder al adquirir grandes propiedades y monopolizar la educación, los servicios de salud y otras áreas de la administración pública. Su principal instrumento para vigilar la observancia de la fe era la Inquisición española, oficialmente el Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, instituido en 1571.
Carlos III de España introdujo reformas en la organización del virreinato en 1786, conocidas como reformas borbónicas en la Nueva España, en las que creaba las intendencias, que permitieron limitar, en cierta forma, las atribuciones del virrey.
Desde principios del siglo XIX, el virreinato cayó en crisis, agravada por la Guerra de la independencia española, y su consecuencia directa en el virreinato, la crisis política de 1808, que acabó con el gobierno de José de Iturrigaray y más adelante dio pie a la Conjura de Valladolid y la conspiración de Querétaro. Esta última fue el antecedente directo de la guerra de independencia mexicana, la que, al concluir en 1821, desintegró el virreinato y dio paso al Imperio Mexicano, en el que finalmente se coronaría Agustín de Iturbide.
El medio físico era variado, compuesto por la combinación de climas templados (centro de México), áridos (norte) y fríos (sierras Madre Oriental y Occidental).


Paso de Cortes:
                                       




                                      


                                          











El Gobierno de Cortes

El primer gobernante español de México fue Hernán Cortés, quien estuvo al frente de la Colonia con categoría de Capitán General y Justicia Mayor, hasta que partió a las Hibueras en el año de 1524. Su administración fue breve pero benéfica, pues dio gran expansión a la Nueva España con las conquistas realizadas bajo su mandato; impulsó la agricultura, la ganadería y la industria, importando de Europa plantas, semillas y animales, estableciendo centros mineros y constructores de cañones y barcos, además de cimentar la religión, porque debido a sus gestiones ante Carlos V, empezaron a llegar frailes que realizaron una admirable labor entre los indígenas. Entre estos misioneros, cuya benéfica obra se inició en 1524, y que dedicaron su vida a proteger y a enseñar a los indios, se distinguieron fray Pedro de Gante, quien fundó en Texcoco la primera escuela que hubo en México y en América; fray Toribio de Benavente, conocido por los indios como Motolinia (que en lengua náhuatl significa pobreza); fray Bartolomé de las Casas, llamado Padre de los Indios, y fray Juan de Zumárraga, fundador de la escuela superior para los indígenas. Al marchar Cortés a las Hibueras, los tenientes que quedaron en su lugar se dedicaron a intrigar contra él y a sostener rencillas entre sí, por lo que pronto cundió la anarquía. Al regresar Cortés en 1526, encontró la ciudad sublevada y su nombre y reputación muy comprometidos, por lo que tuvo que marchar a España a defenderse ante el rey. No consiguió que el monarca le devolviera la gobernación de la colonia, pero obtuvo la Capitanía General y el título de Marqués del Valle de Oaxaca. En 1540 volvió a España, donde murió siete años después. Sus restos fueron trasladados a México en 1562.